Argentina
Diputados aprobó en general la reforma laboral: festejo oficial y fuerte rechazo opositor
Diputados aprobó la reforma laboral libertaria con 135 votos. El proyecto avanza al Senado en medio de protestas, represión, paro sindical y denuncias de precarización laboral.
La Cámara de Diputados aprobó la reforma laboral con 135 votos a favor y 115 en contra, en una sesión que se sostuvo gracias a un quórum ajustado de 130 legisladores. El oficialismo, que por sí solo no alcanzaba el número, se apoyó en bloques aliados y en un grupo de diputados peronistas provinciales que terminaron siendo decisivos.
Los tres tucumanos que responden a Osvaldo Jaldo, los tres catamarqueños alineados con Raúl Jalil, los tres salteños vinculados a Gustavo Sáenz, cuatro misioneros cercanos a Hugo Passalacqua y el santacruceño José Luis Garrido, aliado de Claudio Vidal, fueron señalados como los responsables de que la sesión no se cayera. Su presencia permitió que el proyecto avanzara y se aprobara, pese al rechazo mayoritario de la oposición y de las centrales sindicales.
La diputada Vanesa Siley (UxP) acusó de “traición” a los salteños Pablo Outes, Bernardo Biella y Yolanda Vega, a quienes vinculó con una nueva “Banelco”. Mientras que Horacio Pietragalla Corti entregó unas cadenas al presidente de la Cámara, Martín Menem, como símbolo de una “ley esclavista”. Por su parte, la diputada de la izquierda, Myriam Bregman (FIT) advirtió que la movilización contra la reforma debe ser “el doble de grande” de cara al Senado.
El gobierno de Javier Milei, en cambio, celebró la aprobación como un triunfo político y aseguró que la ley traerá “trabajo registrado, menor informalidad y el fin de la industria del juicio”. Pero la reforma también derogó el estatuto del periodista, eliminando indemnizaciones especiales y protecciones contra despidos, lo que sindicatos de prensa y la Federación Internacional de Periodistas denunciaron como un ataque directo a la libertad de expresión.
Protestas, represión y plan de lucha sindical tras la aprobación
Mientras se discutía en el recinto, miles de manifestantes se concentraron en Plaza Congreso y en ciudades como Rosario, Córdoba, Mendoza, Tucumán y Jujuy. La represión policial dejó 16 detenidos y al menos 6 heridos, entre ellos una mujer de 75 años con fractura de cadera. El operativo incluyó hidrantes, gases lacrimógenos y balas de goma, con más de 1.800 efectivos desplegados.
Por la noche, los cacerolazos y ruidazos se multiplicaron en barrios de la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, desde Caballito y Almagro hasta Monte Grande y Lanús. La CGT aseguró un 90% de adhesión al paro y anticipó nuevas acciones judiciales y gremiales. Cristian Jerónimo advirtió que “acá no terminó nada, recién empieza”, mientras Abel Furlán (UOM) reclamó un paro de 36 horas con movilización y Daniel Yofra (Aceiteros) planteó la posibilidad de un paro por tiempo indeterminado.
Los gremios sostienen que la reforma implica una transferencia multimillonaria desde los salarios hacia el sector financiero y alertan que la pelea se profundizará en las calles y en los tribunales. En paralelo, movimientos sociales, CTA, ATE y jubilados reforzaron la convocatoria, mientras la izquierda llamó a organizar una movilización “el doble de grande” para la semana próxima en el Senado.
