Zona Norte
Polémica en la “ciudad del aprendizaje”, denuncian amenazas de cierre de sedes de FinEs en José C. Paz
En los últimos días, la Municipalidad de José C. Paz comenzó a difundir en redes sociales imágenes que presentan como parte de la gestión municipal distintos espacios educativos del programa FinEs. Sin embargo, detrás de esas publicaciones se encuentran espacios sostenidos por organizaciones sociales y políticas, como Organizar la Esperanza, del referente político Rodrigo Facundo Barrios, quienes aseguran que dichos espacios no dependen del municipio, sino del trabajo sostenido de la comunidad.
Las sedes mencionadas —como FinEs Sede 146 y FinEs Sede 10— funcionan gracias al compromiso de la organización política Organizar la Esperanza, junto a sus docentes, coordinadores y militantes sociales que, desde hace años, abren las puertas en los barrios para que vecinas y vecinos puedan terminar sus estudios.
“Son espacios que venimos sosteniendo con mucho esfuerzo. No forman parte de la estructura municipal, sino del trabajo colectivo de quienes creemos en la educación como herramienta de transformación”, señaló Rodrigo Facundo Barrios en sus redes sociales.
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Además de la polémica por la difusión de estas imágenes, se suma una situación aún más preocupante. Tras denuncias realizadas en redes, aseguran que hubo amenazas de cierre por parte del Secretario de Gobierno del municipio, Pablo Mansilla. Según expresaron, referentes de las tres sedes a cargo de Organizar la Esperanza fueron eliminados de los grupos de WhatsApp de FinEs del distrito, lo que —afirman— “pone en riesgo la continuidad educativa de decenas de estudiantes”.
Organizar la Esperanza cuenta con sedes de FinEs desde 2015, con aproximadamente 90 egresados. Actualmente funcionan la Sede 10, en el centro de José C. Paz, con 30 estudiantes; la Sede 146, en Barrio Urquiza, con 13 estudiantes; y la Sede 162, en Parque Jardín, con 27 estudiantes, quienes ven amenazada la continuidad de su cursada.

La contradicción, remarcan, es evidente. Mientras hacia afuera se promueve la idea de una “ciudad del aprendizaje”, hacia adentro se restringen y debilitan espacios que garantizan el acceso real a la educación.
A pesar de este escenario, los equipos que sostienen estas sedes aseguran que seguirán trabajando. “Mientras algunos se apropian de lo que no hicieron, nosotros seguimos abriendo puertas en los barrios”, afirmaron.
La situación abre interrogantes sobre el rol del Estado local en el acompañamiento —o no— de las iniciativas comunitarias, y pone en el centro del debate la importancia de reconocer y fortalecer el trabajo territorial que hace posible que más personas accedan a la educación.
