Zona Norte
Mario Ishii pide la Emergencia Alimentaria y expone una deuda en su propio distrito: el hambre en José C. Paz
El primer senador bonaerense, Mario Ishii, volvió a ubicarse en el centro de la escena política tras presentar un proyecto para declarar la Emergencia Alimentaria en la provincia de Buenos Aires y exigir la reasignación urgente de fondos para combatir el hambre. La iniciativa, sin embargo, no pasó desapercibida dentro del oficialismo, puertas adentro del peronismo, la movida fue leída como un gesto de presión hacia la gestión de Axel Kicillof.
El planteo del histórico dirigente de José C. Paz abre varios frentes. Por un lado, pone sobre la mesa el impacto de la crisis social en los distritos del conurbano. Por otro, deja al descubierto tensiones dentro del propio espacio político, en momentos en que el peronismo bonaerense intenta sostener una conducción unificada.
“Es necesario priorizar los recursos para garantizar el acceso a los alimentos en los sectores más vulnerables”, planteó Ishii al impulsar la iniciativa. El diagnóstico no es nuevo, pero sí el momento elegido, en plena discusión sobre el rumbo económico y social de la provincia.
Reclamos en José C. Paz: comedores, movilizaciones y falta de respuesta
Sin embargo, el foco también vuelve inevitablemente sobre su propio distrito. José C. Paz, gobernado por el propio Ishii desde hace años, viene siendo escenario de reiterados reclamos por parte de organizaciones sociales, comedores comunitarios y espacios territoriales que denuncian dificultades crecientes para sostener la asistencia alimentaria.
En los últimos años, distintas organizaciones protagonizaron movilizaciones frente al municipio y jornadas de visibilización en barrios populares para advertir sobre la falta de insumos básicos, la caída en la entrega de mercadería y el aumento de la demanda en comedores.
Referentes territoriales señalan que muchos espacios comunitarios debieron reducir raciones o directamente cerrar algunos días por falta de recursos. La situación se agravó en contextos de inflación sostenida y pérdida del poder adquisitivo, que empujaron a más familias a depender de la asistencia alimentaria.
Las protestas no fueron aisladas. Hubo cortes, ollas populares y pedidos formales de audiencia con autoridades municipales, en reclamos que, según denuncian los propios actores, no siempre obtuvieron respuestas concretas.
Interna y mensaje político: presión hacia la Provincia
En ese contexto, el pedido de Emergencia Alimentaria adquiere una doble lectura. Mientras públicamente se presenta como una respuesta a la crisis, en el plano político también funciona como una señal interna hacia la conducción provincial.
Dentro del peronismo, algunos sectores interpretan la iniciativa como un intento de marcar diferencias con la gestión de Kicillof, en un momento en que comienzan a reordenarse liderazgos de cara a los próximos desafíos electorales.
La tensión no es menor, Ishii es uno de los dirigentes con peso propio en la Primera Sección Electoral y su posicionamiento suele tener impacto en el tablero político del conurbano.
La discusión de fondo, sin embargo, excede la interna. La presentación del proyecto vuelve a poner en primer plano una problemática que atraviesa a gran parte del conurbano: el crecimiento de la demanda alimentaria y las dificultades del Estado —en sus distintos niveles— para dar respuesta.
En José C. Paz, ese debate se vuelve particularmente sensible. Las organizaciones insisten en que la emergencia ya se vive en los barrios desde hace tiempo, más allá de cualquier declaración formal.
Así, la iniciativa de Ishii no solo abre un capítulo en la interna del peronismo bonaerense, sino que también expone una tensión más profunda, la distancia entre los diagnósticos políticos y la realidad cotidiana de los territorios donde el hambre, lejos de ser una consigna, es una urgencia diaria.
